Declaración de misión

Ideal: Búsqueda de hogar

“¡Aquí puedo ser como soy!”

Romper con la vida cotidiana – llegar a la Casa de las Familias, ser recibidos con amabilidad, sentirse bien – estar en casa.

Hacer un alto en la vida diaria – relajarse, dejar atrás el stress, tomarse un respiro – descansar.

Encontrarse con otros matrimonios y familias – intercambiar ideas, darse ánimo mutuamente, recibir impulsos– experimentar comunidad.

Jugar con los hijos – compartir experiencias, descubrir la naturaleza, sentir alegría – tener tiempo y espacio para estar juntos.

Regalarle tiempo a Dios – descubrir el Santuario de las Familias, estar cobijados en la Santísima Virgen, dejarse contemplar por Ella – estar completamente allí donde se tocan el cielo con la tierra.

Oasis de la familia

 

Ideal: Encontrar el centro

“¡Aquí puedo ser quien soy!“

Abrir el corazón – compartir la vida, recibir impulsos DE la familia PARA las familias, profundizar los conocimientos – fortalecer la propia competencia en lo referente a matrimonio y familia.

Tener en la mira al hombre en su conjunto – reconocer la relación entre cuerpo, mente y alma – aprendera pensar, vivir y amar globalmente.

Internalizar la espiritualidad de Schoenstatt – ocuparse con el Padre Kentenich, comprender su visión del matrimonio y de la familia y aplicarlo al tiempo actual – crecer juntos en profundidad y altura.

Regalar el corazón – redescubrir el amor de uno al otro, poner a Dios en el centro, vivir en Alianza de Amor con María – organizar la vida diaria a partir de este amor.

Dejarse transformar por Él – como “hombre nuevo en la comunidad nueva”, vivir más alegre y sereno a partir del centro interior – volver a casa diferente.

Taller de la familia

Ideal: Regalar esperanza

“¡Desde aquí nos encaminamos hacia el futuro!”

Edificarse y fortalecerse – portar nuevas ideas, ser creativos, dejarse entusiasmar en todo momento.

Llevarse nuevos conocimientos – aplicarlos en casa, ponerlos en práctica en la vida diaria,  transmitírselos a otros – dar impulsos.

Ver más allá de nuestras narices – no ver sólo el propio pequeño mundo, ampliar horizontes, tomar responsabilidades – pensar globalmente, actuar concretamente.

Vincularse unos con otros y con la Santísima Virgen – adquirir seguridad y confianza, creer en el futuro, confiar en SU ayuda y apoyo – en un tiempo de cambios radicales ser portadores de esperanza.

Entusiasmarse por la visión profética del Padre Kentenich respecto al matrimonio y la familia – no perder de vista las estrellas, extender siempre de nuevo la mano hacia ellas, aterrizar el cielo porque el Reino de Dios comienza ¡aquí y ahora!

Futuro de la familia